El Silver Bowl U21 para Charrúas

En el tercer Silver Bowl Sub 21, Uruguay derrotó a Argentina por 8 a 5, luego de remontar en el segundo tiempo, dejándola sin invicto y colocando el historial 2 a 1 a favor del visitante. El encuentro, que comenzó a las 14.30 hs, se jugó en la ciudad de Montevideo, en las canchas de la Liga Uruguaya de Football Americano (LUFA).

Charrúas (Uruguay)  y Halcones (Argentina), se volvían a ver las caras luego de un año. En el juego anterior, la juvenil argentina había logrado estirar la ventaja en el historial. Por su parte, Uruguay llegaba al encuentro con una victoria frente a Chile como antecedente inmediato.

Halcones comenzó pateando y ya en la patada de salida, se vio un anticipo de lo que sería la jornada. Una falta antideportiva para cada lado en el kickoff.

Uruguay, en su primera marcha, salió buscando dañar con el juego aéreo y corriendo por afuera de la línea de golpeo. Pero de una u otra forma, se encontrarían con una defensa inspirada, que los obligaba a despejar, bien adentro en su campo.

Por su parte, la ofensiva de Halcones Sub 21, comandada por su mariscal de campo, Tomás Goñi, por el contrario, arrancaba sorpresivamente buscando las corridas por el centro de la línea. Aunque con la misma poca efectividad que su rival tuviera minutos antes.

Halcones volvería al campo luego de una nueva marcha uruguaya, con una formación con tres receptores en trips, con la que logró desorientar momentáneamente a la defensa charrúa. Las jugadas de engaño, los motions, y la variedad de opciones que brindaba esta formación complicaban la tarea local. Gracias a eso, Argentina comenzó a mover las cadenas. Pero Goñi lanzaría lo que sería su primer intercepción de la tarde, en manos de Maximiliano Pias, para enfriar una marcha prometedora.

Paradójicamente, con el balón en poder oriental, Argentina sería quién anotara, ya en el segundo cuarto del partido, cuando Nicolás Bader (nombrado MVP del equipo argentino) bloqueara un punt dentro del end zone, haciendo que el balón saliera por el fondo y provocando el safety.

Con la ventaja 2 a 0, la Sub 21 volvía a poner su ofensiva en el campo.

Lamentablemente para Halcones, la segunda intercepción, a manos esta vez de Matías Costa volvía a negarle al conjunto argentino la chance de una nueva anotación.

Uruguay intento comenzar la reacción, siempre con su mariscal de campo Luis Terra como estandarte, poniendo el equipo adelante con sus corridas. De todas maneras, el avance que lograba conseguir, era posteriormente perdido con alguna falta, con lo cual, no lograban poner a Halcones en una zona peligrosa. De no ser por las faltas que también cometía la defensiva visitante, la marcha hubiera terminado en lo profundo del propio campo uruguayo. Finalmente la marcha terminaría cuando la defensiva argentina, presionando y sin cometer faltas durante 4 o 5 jugadas, lograra capturar al mariscal con una gran perdida de yardas, obligando a Charrúas a despejar desde su propia yarda 10.

Una gran corrida de Ignacio Sincich, por izquierda, metían a Halcones casi en zona roja, con poco tiempo para el final de la primera mitad. Argentina taladraba con su corredor, buscando avanzar y a la vez comer el tiempo para no darle oportunidad a la ofensiva rival de contestar antes del final de la primera etapa.

Finalmente, la marcha terminaría en un Field Goal de 34 yardas de Mauro Scala, cumpliendo con la premisa ofensiva de no irse del campo sin puntos.

A pesar de haber gastado el reloj, Charrúas entró al campo con tiempo suficiente para completar un largo pase que los acercaba al end zone y prendía las luces de alarma en el sideline argentino. Pero en la última jugada, con el entrenador ordenando la búsqueda del touchdown, Terra es interceptado por Tomas Kouba. La rodilla posterior de Goñi de Goñi daba por finalizada la mitad.

Así terminaba un primer tiempo donde Halcones dominó el juego pero no consiguió reflejar ese dominio con mayor holgura en el tanteador. Varias faltas, algunas imprecisiones en el juego aéreo, quizás demasiado forzado por momentos, teniendo en cuenta la trascendencia del juego y la inexperiencia del lanzador, mas algunos desaciertos arbitrales, condicionaron un resultado, que, si bien favorable a la celeste y blanca, no dejaban tranquilos a los entrenadores de cara a la segunda parte. Por el lado uruguayo, la primera parte dejaba tanta voluntad y coraje como faltas cometidas. Dificultades para contener las corridas externas y poco aprovechamiento del peso de su línea ofensiva.

La segunda etapa comenzó con Halcones en el ataque aunque, luego de una buena devolución de patada de Carrabs, dejando a la ofensiva en la yarda 35 rival, la presión de la defensiva uruguaya, capturando al mariscal en una oportunidad y tackleando a los corredores en otras dos, obligaron a Kouba a despejar el balón.

Si bien la defensa oriental lució mejor en el arranque, la ofensiva no lograba levantar, mas allá de los intentos de variantes en las formaciones, lo único que realmente causaba impacto y movía las cadenas era el muy buen mariscal Terra.

Claro que todo lo bueno que lograba el 7 uruguayo por tierra, lo complicaba cuando ponía el balón en el aire. En esta ocasión, al ser interceptado por Ivo Carrabs. Argentina arrancaba la siguiente marcha renovando intentos con las corridas de Sincich, quién buscando hábilmente los huecos que se abrían, lograba ganar yardas. Todo lo bueno que lograba el 21 con sus pies, lo desperdiciaban el resto de sus compañeros con faltas que hacían que la ofensiva fuera cada vez mas para atrás, holdings, empujones por la espalda y salidas en falso conformaban el amplio abanico de incorrecciones, algunas por lo menos discutibles, que hacían retroceder el ataque argentino. Así finalizaba el tercer período, con Argentina preparándose para despejar el balón, en el comienzo del cuarto final.

Y en el arranque nomás, luego de una nueva falta que encajonó aún mas a Halcones, con el pateador bien hundido en su propia zona de anotación, el despeje no fue bueno, dejando el balón en la yarda 17 argentina. La ofensiva Charrúa tenía la oportunidad soñada para anotar por primera vez en los tres Silver Bowl jugados de la categoría. Y no desperdiciarían tamaña oportunidad. A pesar de recibir 5 yardas de penalización, que los sacaban de la zona roja, una corrida del mariscal Terra, sumada a una falta defensiva, los metían nuevamente cerca de la hazaña. El mismo QB, en la jugada siguiente, sin jugadores en el backfield luego de que mandara a su corredor a formarse como receptor, logrando con esto abrir mas la defensiva, aprovechó el centro de la línea, totalmente desprotegido, para avanzar hasta la yarda uno, donde milagrosamente fue detenido. Posteriormente, y a pesar del esfuerzo de los chicos argentinos por detenerlo, aprovecharía el mismo Terra la espalda de su centro para lograr la escasa distancia que necesitaba para anotar. Primer touchdown Charrúa frente a Argentina en tres ediciones del Silver, y en que momento mas oportuno. Para dar vuelta la historia. A pesar de no lograr la conversión, Uruguay quedaba delante por la mínima.

La ofensiva argentina volvía al juego, con la presión de tener que dar vuelta el marcador, y con el reloj como enemigo. Con los trips que tanto resultado le dieran en la primera etapa, el coach Saettone intentaba remontar un partido que se había complicado inexplicablemente.

Los nervios, sumados a algunas faltas inoportunas, confluyeron para que, en un 3° y 12 Goñi volara un pase que fue a caer en manos de Christian García, poniendo negro el panorama halcón.

Uruguay intentó, lógicamente, correr para quemar el reloj y conservar la exigua ventaja. La defensa argentina se mantuvo sólida como en toda la tarde obligando a su rival a despejar. La patada no fue muy larga, pero luego de la buena devolución de Kouba hubo que restar varias yardas por una falta en un bloqueo, con lo cual Halcones arrancaba la serie ofensiva, con Francisco Olea como nuevo mariscal, encajonado en la yarda 13. Un momento realmente caliente para entrar. Y el momento no pudo ser peor, en su primer snap, el pitch hacia la derecha, en dirección a su corredor, salió ligeramente elevado, con lo cual el balón suelto fue rebotando hasta dentro de la zona de anotación, mientras Kevin Goldberg intentaba por todos los medios, primero recuperar el ovoide, y luego salir de la zona sin ser tackleado, para evitar el safety. Lamentablemente no lo pudo lograr, con lo cual, Uruguay conseguía 2 puntos mas, que valían oro. Con el resultado 8 a 5, Argentina necesitaba al menos un FG para empatar el juego. Y no le quedaba mucho tiempo para lograrlo.

El final ganaba en emoción, luego de una salida en falso en la primera jugada charrúa, en la siguiente, un error en el intercambio entre el mariscal y el corredor provocaban un balón suelto. Pero la fortuna no le sonrío al conjunto argentino, ya que la misma ofensiva uruguaya recuperaba el balón.

A esta altura era conmovedor el esfuerzo de los defensivos argentinos por presionar e intentar recuperar el balón. A fuerza de presión y potencia, el mariscal era capturado con una gran perdida de yardaje, que lo obligaba en tercer intento a pasar largo, aunque sin lograr completar. Cuarto intento y a despejar, no sin antes ver asombrados como un jugador uruguayo salía a la carrera del campo de juego, con sus compañeros ya formados y a punto de realizar el snap, sin que los árbitros repararan en el hecho.
La ofensiva argentina volvía al campo en su propia yarda 38, y con poco tiempo en el reloj, a intentar la hazaña, nuevamente con Goñi al comando de las acciones.

El pase, de 24 yardas, que buscaba las manos de Scala, cayó en cambio nuevamente en las manos de García, defensivo uruguayo que sumaba así su segunda intercepción del día y sepultaba las aspiraciones argentinas de remontar el marcador.

Para el final, y mas allá de 3 faltas consecutivas por demorar el juego de Uruguay, solo quedaría para el mariscal Charrúa y MVP del juego, hincar tres veces rodilla en piso para consumir el reloj y alzarse con la victoria en el Silver.

Por primera vez en su corta historia, el Sub 21 argentino conoció la derrota. Algún día tenía que pasar. Será duro para esta camada de jugadores, muchos de los cuales jugaron su último Silver Bowl en la categoría juvenil. Pero sin dudas tendrán revancha en mayores, donde a varios de ellos les sobran condiciones para estar. Jugaron un digno partido, leales y con toda la intensidad que ameritaba. Hicieron valer su entrega y corazón. El destino marcó que las cosas no salieran como se deseaban, pero eso no va en demerito de todo lo bueno que hicieron. El football da revancha, y esta generación se la merece.